
Discurso del Director General de la LOTENAL, Benjamín González Roaro, durante la presentación del libro "Los Caminos del Azar del autor José N. Iturriaga que se realizó en el vestíbulo del edificio "El Moro" de la institución.México, D.F., a 7 de Septiembre de 2011 BENJAMÍN GONZÁLEZ ROARO: Muy buenos días, muchas gracias por su asistencia. Antes que nada, agradecer a María Elena Medina Mora, a Lucy, al autor de este libro, su presencia este día para que pudiéramos platicar sobre un tema que no es nuevo pero, sin embargo, está tomando un auge muy importante en los años recientes debido a la aparición de nuevas alternativas para la industria del juego de azar en nuestro país. Hace apenas un mes la Lotería Nacional cumplió 241 años de existencia en nuestro país, por esa razón le pedimos al maestro Iturriaga que nos ayudar a concebir un libro, pero un libro que además de contar de manera resumida, amena, la historia de esta gran institución, nos llevara también por los pasajes de la literatura mexicana universal de grandes autores, acerca de cómo el azar, la fortuna, la suerte, ha estado involucrada en la vida del ser humano y en las obras literarias y en las obras artísticas. Y de la misma forma de una manera sencilla, pero sin dejar a un lado, poder tocar temas que son por demás importantes, que tienen que ver con la fenomenología de un jugador de apuestas, las enfermedades individuales y sociales que esto acarrea. Así es como e concibió: "Los caminos del azar". Para la Lotería Nacional es motivo de satisfacción haber editado el libro: Los caminos del azar, escrito por José Narciso Iturriaga de la Fuente, que este día tenemos el orgullo de presentar a todos ustedes. Estoy convencido de que este libro aparece en un momento muy oportuno ante la escasa información profesional que hay en nuestro país sobre los juegos de azar y el significado que el juego tiene para los seres humanos. Esta obra dista mucho de ser un libro condenatorio del juego en sí mismo, pero sí alerta ampliamente sobre los riesgos adictivos que puede llegar a tener el juego de azar. El libro que presentamos es por demás interesante y a la vez ameno, incluso, diría que divertido en el mejor sentido de la palabra; se aborda en él brevemente la historia del juego, además el autor nos ofrece una cuidadosa y atractiva selección de breves textos literarios, en su mayoría fragmentos de obras especialmente importantes sobre el juego, de autores tan singulares y disímbolos como Dostoievski y Kant, Faulkner y Cortázar, Gutiérrez Nájera y Monsiváis, Tolstoi y Erskine Caldwell, Paul Auster y Boccaccio, por mencionar sólo algunos de todos los que aparecen en el libro. En la vida real, varios de esos autores, en particular Dostoievski y Tolstoi, fueron jugadores compulsivos en diversas etapas de su vida y explican su experiencia. En ficción como el primero o en sus diarios como el segundo. Sobre todo, como un sufrimiento, como una obsesión destructiva, como una permanente dialéctica de culpa, arrepentimiento y recaída. Las historias ficticias de juegos de azar siempre resultan muy atractivas para el público, sobre todo, por la ensoñación que generan. El cine de todas las latitudes también ha dado buena cuenta de ellos, pero ahí el truco radica, para goce del espectador, en que siempre gana el que merece ganar y pierde también el que se lo merece. Las historias sobre el juego se manejan como premio y castigo, la enorme diferencia es que en la vida real, ante la ruleta, los dados o las maquinitas, no existen esas reglas morales y finalmente, nunca hay verdaderos ganadores. Iturriaga de la Fuente es prolijo, aunque de manera sencilla, y esto resulta particularmente importante en detallar los aspectos negativos del juego, la peligrosa caída en la ludopatía, en la enfermedad obsesiva, compulsiva que se ha tornado en una adicción y por la cual el individuo se autodestruye. Al igual que el adicto al alcohol o las drogas, se va aislando de su entorno, de su familia, de sus amigos, su único objetivo es jugar bajo argumentos erróneos y auto-engañosos, sobre la suerte y su posibilidad de ganar. Incluso, se convence a sí mismo de que ahora que gane no volverá a jugar, pero eso no sucede, la ganancia se tarda demasiado o nunca llega y cuando llega el adicto se dice que no puede desperdiciar su suerte y vuelve a jugar hasta que obviamente pierde. Es un proceso de terrible autodestrucción, de inmersión en la soledad y el auto abandono. Quisiera citar aquí algunas cuantas líneas de Stefan Zweig, refiriéndose a Dostoievski, jugador que aparece en el libro de Iturriaga. El jugador, dice el escritor austriaco Zweig, "hostiga el acaso, le fuerza a artísticas tensiones y cuando ya parece haberse adueñado de él, arroja toda su existencia con mano temblorosa sobre el tapete". Dostoievski no es el jugador por hambre de dinero, sino por esa sed de vida inaudita, desvergonzada, que también conocemos de los hermanos Karamazov. Ahí hace referencia a una de las obras cumbres del escritor ruso, los hermanos Karamazov, en la que tanto abrevara Freud, el padre del psicoanálisis. "Por esa codicia", prosigue Zweig, "que quiere aspirarlo todo en sus esencias más concentradas por esa avidez patológica de vértigo y ese frenesí de alturas, que es también la perversión de asomarse a los abismos". Hasta aquí la cita. Iturriaga nos comenta que de acuerdo a estudios recientes, las últimas evidencias indican que el juego patológico es una adicción similar a las adicciones químicas, se ha visto que algunos ludópatas tienen menores niveles de norepinefrina que los jugadores normales. La norepinefrina se secreta en condiciones de estrés o amenaza, de modo que algunos jugadores patológicos, jugarían para elevar sus bajos niveles de esa sustancia. Se agrega también, una breve historia de la Lotería Nacional, que ha significado en la Asistencia Social de nuestro país a lo largo de su existencia, desde el Siglo XVIII, mucho antes que nuestra Independencia. Podríamos decir que mientras la Lotería Nacional tiene más de 240 años y que sus fines son absolutamente de beneficencia, los casinos son una experiencia nueva en nuestro país. Debido a ello, su establecimiento y permisividad debe revisarse con todo detalle e incluso, tomando en cuenta las experiencias de los clientes que asisten a ellos, es necesario delimitar claramente sus ubicaciones, su entorno, las distancias que debe de haber entre uno y otro, incluso quizá, la cantidad máxima de ellos por habitantes en cada ciudad. Además en paralelo, nos enfrentamos a un nuevo reto de salud pública que irá creciendo con el tiempo y que requerirá nuevos esfuerzos de prevención contra la ludopatía o de atención especializada a los ludópatas. En esto, como siempre, ya hay presencia de la sociedad civil, pues existen, aunque pocos todavía, centros de atención a jugadores compulsivos anónimos. No quiero dejar de reiterar que a la luz de la proliferación de los casinos en México, que todavía distan mucho de ser como los grandes casinos de otras latitudes del mundo en América y Europa, este libro: Los caminos del azar, resulta particularmente oportuno e ilustrativo, sobre el significado individual y social del juego. Pero también, reivindica el valor de una institución como la Lotería Nacional, en la que siempre hay ganadores, mediante un proceso sano y creativo, tanto entre quienes compran su billete como en el beneficio social que da a los recursos obtenidos por esa venta, y que es precisamente lo que da sentido, compromiso y permanencia a la Lotería Nacional. Con esta introducción yo quisiera solicitar a nuestras expertas que nos den su comentario, si es tan amable la doctora María Elena Teresa Medina Mora. == 00 == |
| Última actualización el Miércoles 07 09 2011 12:47 |